Jueguitos de identidad

| 27 Octubre, 2002

La nueva -y también premiada en Cannes- película de Michael Moore sugiere con su título y algunos segmentos un ataque contra la administración actual de la Casa Blanca comparándola con los dantescos gobiernos de las antiutopías literarias y cinematográficas que abundaron en el siglo XX. Sin embargo esta idea se diluye en una diatriba multilateral que renuncia a la coherencia en virtud de su efectividad política y electoral. Lo que parecía una crítica radical al “american way of life” resultó ser un llamado a la muy concreta acción de votar por John Kerry en las elecciones de este año. Y está claro que si gana ese señor el modo de vida americano no va a cambiar en absoluto.