Encuesta Sight & Sound 2012: La tiranía de las listas
Posted By Christian Ramirez on 24 Julio, 2012
El dos de agosto próximo, la respetable revista británica Sight and Sound dará a conocer su encuesta de las mejores películas de la historia, pero ¿acaso ya no estamos hasta el cuello de esos rankings? ¿Qué podría tener ésta de especial?
De partida, se hace una vez por década. Participan críticos y directores de todo el mundo. Ah, y puede que ahora –en su séptima versión- por fin caiga la bestia negra de todas estas listas: Ciudadano Kane.
En algún momento, nos volvimos locos por los rankings de películas.
¿O siempre lo estuvimos?
Así como ya no hay medio que cada cierto tiempo no reviva el viejo truco de “las mejores de…”, deben existir pocos cinéfilos que no hayan jugado a borronear -en su libreta, ayer; en su pantalla, hoy- su colección de preferidos. Nada más que eso, sólo nombres, ordenados en párrafos, columnas y hasta en varias páginas repletas de títulos vistos, candidatos seguros a repetición y recomendación. “Mis favoritas”.
Hoy, las listas están por todos lados. Infaltables en diarios, en revistas, en blogs. Los mejores filmes, directores, actores, escenas. Coleccionadas, antologadas, posteadas y tuiteadas sin parar, al punto que –por un instante- pareciera que la historia del cine podría simplificarse y desintegrarse en cualquiera de esas clasificaciones. Emparedada del uno al cien. O al diez. Da lo mismo.
Si la intención al respecto era iluminar el camino hacia un canon donde las obras maestras se saluden y se den la mano entre sí, el problema es que ahora hay tantos “best of” que es casi imposible ponerse de acuerdo. ¿A quién le creemos? ¿Al Top#250 de la Internet Movie Database, a las 500 de Rolling Stone, a las 1000 de Jonathan Rosenbaum, a las Great Movies de Roger Ebert o a las listas que semana a semana van fluyendo por decenas de sitios web? Y otro detalle: ¿se han dado cuenta que hay ciertos títulos que se repiten hasta el cansancio, como si fueran comodines que hay que usar sí o sí para participar en el jueguito?
No siempre fue así.
La actual fiebre se desató hace un par de décadas, cuando los medios comenzaron a transpirar por anticipado con la celebración del primer centenario del cine (1995). Puede que el principal culpable haya sido el alguna vez respetable American Film Institute (AFI), al compilar su lista de las cien mejores del cine estadounidense. Éxito total. Más aún, porque su ranking coincidió con el debut en el mercado de un nuevo formato, el DVD; de modo que cada nuevo lanzamiento en disco de una de “las 100” iba acompañado por el auspicio AFI de rigor. Pero el instituto se pasó de revoluciones, regresando año tras año con una nueva encuesta –los mejores actores, actrices, comedias, películas de acción, de romance- hasta que su labor curatorial y buena parte de su prestigio como organismo se disolvieron en la irrelevancia.
Deberían haberlo calculado mejor y darse cuenta de algo clave. Si aspiras a que tu encuesta tenga influencia de verdad:
- Que sea una sola, y no muchas simultáneas.
- Antes de repetir la experiencia, deja pasar el tiempo.
- Trata de convertirla en una tradición. O al menos en un hábito.
Haz, en suma, sigue los pasos de la reina de las listas fílmicas, la encuesta Sight and Sound.
Conducida por la revista del mismo nombre -actualmente bajo la égida del British Film Institute- la S&S no regresa todas las temporadas para separar la paja del trigo, ni es armada por una camarilla de amiguitos. Desde 1952 se compila una vez cada diez años. A nivel mundial. De seguro existen ejemplos de rankings anteriores, pero ninguna que se haya sostenido en el tiempo como ésta, o que haya alcanzado su nivel de influencia.
Por lo mismo, desde principios de año las especulaciones no han parado en torno a lo que traería su nueva edición. El misterio se acaba muy luego: el BFI anunció que dará a conocer la nueva S&S el 2 de agosto próximo y la expectación ha crecido porque, por primera vez en medio siglo, el primer lugar podría cambiar de manos. Ciudadano Kane, la gran e inamovible bestia negra de todas las listas de las mejores, estaría dejando –por fin- paso a la que hace rato se avizora como presunta campeona. El padrino, de Francis Coppola.
De momento, eso es pura especulación; aunque los apostadores no andan tan perdidos. Hace por lo menos una década que el filme de Coppola –que debutó en la S&S recién en 1992- se encarama encuesta tras encuesta por sobre el filme de Welles y no precisamente por razones de calidad. Es un asunto de exposición. Comparada con Kane (blanco y negro, sin actores reconocibles para la nueva generación, narrativamente exigente), los Corleone tienen todas las de ganar: a cuarenta años de su estreno, su influencia ha sobrepasado largamente el ámbito fílmico. Hoy por hoy, El Padrino es tan citable como el talmud; su trama resiste lecturas políticas, literarias y sociológicas; e incluso ha logrado lo que muy pocos artefactos en esta salvaje era del pop: sobrevivir y anular a sus propias parodias.
Además, con todo el respeto que se merece el titánico logro de Welles, hay una razón básica por la que El Padrino debería ocupar su lugar: vitalidad.
Más allá de que los rankings sean entretenidos de confeccionar y leer, más allá de que una de sus funciones sea la de educar y expandir los gustos de las nuevas generaciones o provocar polémica (porque vaya que sirven para eso, también), las listas son un gran instrumento para dar cuenta de la vigencia de la expresión artística. Es bueno que ciertas películas permanezcan –El acorazado Potemkin y Las reglas del juego han figurado en todas las S&S, y dudo que algún día dejen de aparecer-, pero si el cine quiere dar pruebas de que está vivo, es mandatorio que cambien. Pero ello no es tan fácil.
1. Los críticos se han vuelto más conservadores de lo que les gustaría admitir. La acumulación de ciento y tantos años de películas ha generado un conveniente grupo de clásicos al cual cuesta renunciar: siempre será mejor apostar por bellísima La pasión de Juana de Arco (1928), de Dreyer, que por un filme contemporáneo.
Basta ver las primeras listas para darse cuenta que hace treinta o cuarenta años no era así. La lista cambiaba permanente, e incluso se dejaba llevar, caprichosamente, por las modas de la época, como la automática consagración de La aventura (1960), de Antonioni, en la edición del 62; o la consagración de Bergman con dos títulos dentro de “las diez”, en el 72. Hoy, ello equivaldría a rankear entre los titanes, de golpe y sin previo aviso, a gente como Wong Kar-wai o Lars von Trier, pero sabemos que eso no pasará.
La cosa no cambió demasiado cuando en 1992, la revista decidió incluir la opinión de directores destacados y formar con ellos una lista paralela (fue así como entró “sangre nueva” de la mano de Toro salvaje, de Scorsese), pero aún así la tentación de jugarse cartas seguras se ha vuelto la regla general entre muchos de los encuestados, dando la razón a quienes insisten en que el cine ya no posee ni la misma relevancia ni la capacidad de autocuestionamiento que exhibió en los años 60 o los 70.
2. No nos engañemos: la lista es territorio de gringos y europeos. Salvo por la tardía inclusión de Kurosawa y la fugaz aparición de Satyajit Ray o Yasujiro Ozu, el resto del mundo ha brillado por su ausencia. Lo que es lógico: Sight & Sound es un magazine para el mundo angloparlante, y así seguirá, pero la explosión de las cinematografías locales en los últimos veinte años ha dejado una marca tanto en los críticos como en la programación de festivales. Todavía es muy luego para observar las consecuencias de esa transformación, pero sin duda que hará efecto en muchos de los encuestados. Lo que nos lleva al siguiente punto:
3. El conservadurismo se extiende más allá de los primeros puestos de la tabla. Basta revisar lo que hay más abajo del número diez para darse cuenta que en incluso en 2002 los críticos aún estaban muy lejos de adoptar los años 70 y los 80: Barry Lyndon de Kubrick; Taxi Driver, de Scorsese; El espejo, de Tarkovski; Othiassos, de Angelopoulos; Fanny y Alexander, de Bergman; Shoah, de Lanzmann y Blade Runner, de Scott, eran las únicas representadas. Ninguna por encima del lugar 27.
4. Algunos directores indiscutibles todavía están fuera, no ya de las 10 sino de las 100. Los ejemplos más urgentes: Werner Herzog, Abbas Kiarostami y David Lynch. ¿Demasiados divisivos todavía para ser incluidos?
5. La verdadera “acción” está en las votaciones individuales. Ahí es donde se puede comprobar cuán progresivos o no son los encuestados y revisar sus gustitos personales. Ver a Tarantino reivindicando Rio Bravo de Howard Hawks; a Cameron Crowe acordándose de la magnífica Quadrophenia, de Frank Roddam y a Terence Davies defendiendo a brazo partido La edad de la inocencia, de Scorsese. Ahí es donde aparecen las comedias, el film noir, las películas de terror y todo lo que la lista grande oculta bajo la alfombra. Ahí es donde la encuesta está viva.
Es a ese nivel que lo que parece cada vez más un ranking estatuario e inamovible consigue recuperar el nivel de intimidad y arbitrariedad que se encuentra al corazón de esta clase de juegos. La lista que confeccionaste a los 20 años no tiene que ser la misma que la de los 30 o de los 40. Y, obvio, la que armaste hoy no tiene por qué borrar la anterior. En vez de un manifiesto tremendista, más bien parece la fotografía de un momento en el tiempo, algo tan fugaz como el acto mismo de ver una película. Algo hecho para recordar y olvidar, al mismo tiempo.
Dicho esto no me queda más remedio que fotografiar a mis diez. Las diez de hoy. Aquí van:
- La vida y la muerte del Coronel Blimp (1941), de Michael Powell y Emeric Pressburger
- Los niños del paraíso (1943), de Marcel Carné
- Monsieur Verdoux (1947), de Charles Chaplin
- El río (1950), de Jean Renoir
- Lawrence de Arabia (1962), de David Lean
- Playtime (1967), de Jaques Tati
- La crónica de Anna Magdalena Bach (1968), de Jean Marie Straub y Daniele Huillet
- Close up (1991), de Abbas Kiarostami
- Casino (1995), de Martin Scorsese
- Yi yi (2000), de Edward Yang
Sobre la evolución de las listas:
* En cursiva van las películas que han aparecido en todas las listas desde 1952: Las reglas del juego y El acorazado Potemkin
** En negrita se señalan los títulos nuevos que aparecen en una encuesta, respecto de la anterior.






No aguanté la tentación, aquí va mi lista. No son las mejores ni las más importantes; son las que más me he repetido, gozado o impactado:
- VERTIGO (Hichcock)
- ITS WONDERFULL LIFE (Capra)
- ANDREI RUBLEV (Tarkovsky)
- THE KING OF COMEDY (Scorsese)
- TOUCH OF EVIL (Welles)
- VIVRE SA VIE (Godard)
- RYAN’S DAUGHTER (Lean)
- THE DEAD (Huston)
- BLADE RUNNER (Scott)
- RUMBLE FISH (Coppola)
Y si me pidieran 20 o 30 películas, las daría. Pero no quiero latear. Ojalá algún otro usuario también entregue su lista. Empezando por el dueño de casa Juan Pablo Vilches.
Apoyo a Marco. Ojalá Vilches y Ramírez suban su lista. Ya sea de preferidas o mejores.
Si te fijas, Juan, mi lista está al final del artículo. Aunque para ser franco, te apuesto que si hiciera otra ahora mismo, los títulos cambiarían. Parte del juego, no más. Saludos.
A propósito de listas, me merezco un aplauso porque mi lista concuerda con Sight & Sound al colocar en el top one a Vertigo.
Ya poh Vilches, no te dejes de rogar. Mójese con una lista.