El caballero de la noche asciende: Demasiadas flechas para tan pocos aciertos
Posted By JP Vilches on 6 Agosto, 2012
La trilogía de Batman cierra el telón dejando la impresión de que su meritoria segunda parte fue un feliz accidente en medio de dos cintas mediocres.
En el discurso que dio en Nueva York ante los manifestantes de Occupy Wall Street, el filósofo esloveno Slavoj Zizek dijo que el cine de Hollywood podía mostrar meteoritos que destruyen el mundo, dinosaurios que vuelven a la vida y toda clase de fantasías apocalípticas, pero no era capaz de concebir el fin de la forma de vida y organización social que conocemos como sistema capitalista.
La trilogía de Batman que acaba de cerrarse con El caballero de la noche asciende (Christopher Nolan, 2012) nuevamente hizo gala de un interés genuino por la actualidad y los temas públicos, poniendo en imágenes lo que Zizek consideraba inconcebible e infilmable por parte de la industria del cine. En esta ficción, turbas de personas de clase media y baja se toman Wall Street y toda la isla de Manhattan, se vengan de los privilegiados y subvierten lo que se conoce como “orden público” para instalar un nuevo estado de cosas: pero uno donde los criminales monopolizan la violencia mientras los antiguos policías se convierten en “partisanos” de la resistencia. Según Nolan, la realidad alternativa en la cual los privilegiados pierden el sartén y pierden el mango es una pesadilla envuelta en una gran trampa: la prueba final para que el superhéroe demuestre su valía.
El problema de muchas películas de superhéroes es precisamente que no se olvidan de que lo son; y a la inversa, las mejores películas del género son aquellas que le abren la puerta a la realidad y a otros elementos e ideas para enriquecer un esquema que sabemos architrillado. En Batman inicia (2005), Nolan trató de darle dignidad a una historia esquemática y predecible –aunque dotada de un buen arranque– haciendo luchar a Batman con un terrorista de la virtud cuyo discurso podría confundirse con el de un fundamentalista musulmán; el problema es que lo único que salía de la estrechez del género era precisamente eso, un discurso de palabras efímeras.
En cambio, El caballero de la noche (2008) abrió las compuertas a un caos primario encarnado por el Guasón –con la iluminada interpretación de Heath Ledger–, donde el sinsentido y la paranoia se tomaban la película al reflejar creíblemente la profunda fragilidad del tejido social puesta al descubierto por la crisis financiera de 2008. La presencia del Guasón y del fiscal Dent impuso una lucha de ideas que relegaba al superhéroe a un rol de comparsa, el que siempre llegó tarde y nunca entendió del todo lo que realmente ocurría.
El cierre de la trilogía se propuso la tarea imposible de hacerse cargo de sus dos predecesoras y de cerrar todos los hilos privados y públicos del atormentado héroe. En su intento por completar el arco dramático de Bruce Wayne (Christian Bale) y del mito de Batman, la cinta involucra a una villana insustancial (Anne Hathaway), deja trunca la historia con su fiel mayordomo Alfred (Michael Caine) y al mismo tiempo monta un desafío desmesurado para un hombre envejecido por las pérdidas personales.
La historia se complejiza con la aparición de más personajes y subtramas, pero no todos pueden ser tratados cabalmente. La película apuesta a disparar muchas flechas esperando que unas cuantas den en el blanco, pero no puede porque es víctima de sus propias paradojas. Le falta tiempo, pero porque lo despilfarra en secuencias sin sentido. Se solaza en mostrar la maldad del villano Bane (Tom Hardy), pero sus pobres diálogos y su apariencia no le permiten ser una genuina contraparte del protagonista. Juega en grande, se toma las calles y una ciudad entera, pero para encerrarse en los mezquinos límites que suele imponerse el género de los superhéroes.
Ahora que la trilogía terminó, podemos decir que su verdadero nivel se encuentra en algún punto intermedio entre la primera y la tercera entregas. La segunda es una feliz anomalía producida por diversos factores que lamentablemente no pudieron repetirse ni coincidir en el insatisfactorio final de la saga.



me da la impresion, que lo ultimo que querian era hacer denuevo una pelicula como dark knight, pero aun asi tenia miedo de perde una parte del publico no muy fanatica del genero, prefirieron ponerse al nivel de las adaptaciones de marvel donde todo es mas seguro.