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Chacoteando hasta las 4PM, con Raúl Ruiz

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…Y así, un buen día, uno descubre que sale en los diarios de Raúl Ruiz. Me lo comentó Álvaro Bisama, hará cosa de un mes, cuando estábamos sentados en una mesa de cumpleaños. Le dije que la culpa de todo la tenía Javier Sanfeliú, que una tarde a fines de septiembre de 2008 me llamó y me dijo: “querís venir a almorzar? Estoy con Ruiz y Ángel Parra sentados en el Japón. Todavía no pedimos.”
Me fui rajado en un taxi. Había conocido a Ruiz varios años antes, cuando se dio una vuelta por Santiago para mostrar Cofralandes, a principios de los 2000. Años mas tarde, lo entrevisté con público en la universidad Alberto Hurtado: Alfredo Sepúlveda y yo lo citamos varias veces, y siempre elegía locales silenciosos -la Confitería Torres a mediodía, el Normandie cayendo la tarde-. Hablamos de mucha, mucha cosa: recuerdos de su infancia, historias de aparecidos en Quilpué, de por qué creía que los franceses mimaban demasiado a Kiarostami -“le financian cualquier cosa, la que les pida”-, de su respeto por David Lynch y de la vez que Nanni Moretti lo invitó a filmar una escena de Palombella Rossa (Moretti le contó que había sido público en una función de Diálogo de exiliados, a mediados de los 70, y que tras la proyección algunos vociferantes querían poco menos que