VIERNES  actor y escritor SAM SHEPARD en el rodaje de LLAMANDO A LAS PUERTAS DEL CIELO para el Viernes

Sam Shepard (1943-2017)

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Quizás más que ninguna otra, las muertes de los actores de cine llevan aparejadas una suerte de ritual colectivo que rápido atraviesa los estadios iniciales de estupor y conmiseración, para concentrarse en la intensa celebración del legado. Uno que generalmente se invoca por medio de imágenes, galardones, testimonios y una gran selección de películas. Lo vivimos el lunes pasado, en la partida de Jeanne Moreau, madrina de los cineastas de la Nueva Ola y una de las grandes artistas del siglo XX. El homenaje en su honor fue instantáneo, multitudinario.

Esa misma tarde se informó que Sam Shepard, escritor, actor y dramaturgo premio Pulitzer, había muerto unos días antes, a los 73 años, víctima de ELA. Y aunque la sorpresa fue total, se diría que la reacción fue diametralmente opuesta a lo de Moreau. No podía ser de otro modo: Jeanne fue una diva que brilló a través de seis décadas y un sinnúmero de relaciones, afectos y complicidades generados en una larga vida puertas afuera. Shepard, en cambio, fue un tipo de largos silencios, emociones contenidas y mirada tan tersa como impenetrable. La encarnación del “strong silent type”, el vaquero distante y silencioso que John Wayne, Gary Cooper, y tantos otros popularizaron vía el western, pero que en su caso agregaba un vigoroso costado intelectual, una dosis de razón y voluntad qu